martes, 7 de mayo de 2019

Supermercados, ¡eliminad los plásticos de vuestros productos!

La producción y el consumo de plásticos sigue aumentando cada año a un ritmo alarmante. Como resultado, el flujo de estos materiales al medio ambiente continúa en aumento. Se estima que hasta 12 millones de toneladas llegan a los océanos cada año, y que el equivalente a un camión de basura acaba en el mar cada minuto.
Estos envases suponen un gran problema medioambiental que sólo puede solucionarse de forma efectiva si nos dirigimos a su raíz, la elevada producción y consumo de plásticos. Los supermercados tienen un papel crucial en el consumo de plásticos, ya que la gran mayoría de sus productos están envasados ofreciendo escasas alternativas. Los plásticos de un solo uso generan graves problemas en los océanos. Afectan a más de 550 especies de fauna marina, e indirectamente al ser humano. En primer lugar porque se pueden enredar con ellos, obstaculizando su desarrollo vital, y en algunos casos causando su muerte por estrangulamiento, asfixia, o restricción del movimiento.

martes, 9 de abril de 2019

¿Quién está detrás de la contaminación por plásticos?

En los últimos meses Break Free From Plastic han estado realizando auditorias de marcas en las limpiezas de playas, para identificar a las empresas responsables de esta producción masiva de plásticos que causa tantos problemas en nuestro medio ambiente. En total se han recolectado casi 200.000 objetos de plástico gracias a las 238 limpiezas que se han llevado a cabo en 42 países. Estas auditorías de marca ofrecen una prueba innegable del papel que desempeñan las empresas para perpetuar la crisis mundial de la contaminación por plásticos. Al continuar demandando envases de plástico desechables para sus productos, estas empresas son las responsables de la destrucción del planeta a escala masiva. Este informe visibiliza la falta de responsabilidad que estas empresas han tenido hasta ahora con su modelo de negocio, ya que no les ha importado vender con sus productos millones de toneladas de plástico aunque generasen un gran problema medioambiental. El 40% de todo el plástico que se fabrica está actualmente destinado a envases de un solo uso innecesarios y dañinos para el medio ambiente. Sin embargo, las empresas podrían cambiar esta situación desde la raíz, fomentando la venta a granel y reduciendo su consumo de envases de un solo uso. Los residuos más frecuentes encontrados en España pertenecen a Coca-Cola, Pepsi-Co y Danone. A nivel internacional, las empresas que se encontraron con más frecuencia en los plásticos recogidos han sido Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé, siendo éstas responsables del 45% de la contaminación por plásticos que se ha podido identificar en Europa. Respecto al tipo de residuos, el poliestireno (corcho blanco), que no es reciclable en la mayoría de países, fue el tipo de plástico encontrado más común, seguido de cerca por el PET, un material utilizado en botellas y otros envases. Muchas personas ya se han dado cuenta de que aunque podamos intentar ser más sostenibles en nuestra vida diaria, si las empresas no cambian su modelo va a ser muy difícil frenar la contaminación por plásticos.

lunes, 1 de abril de 2019

Hasta el 69% de los alimentos del mar están contaminados con microplásticos.

El planeta se está inundando de desechos plásticos, y de esos se derivan un tipo muy peligroso, los microplásticos, que son prácticamente indetectables. Tan solo en los océanos del mundo existen una estimación de 5 y 50 billones de fragmentos de plástico, que suponen más de 260.000 toneladas de residuos que flotan en el mar. Estos son datos aportados por Greenpeace, que aseguran no incluir los residuos que se encuentran en la playa o en el fondo marino. Al menos un 70% de residuos de plástico se está acumulando en el fondo del mar, mientras que el 15% es el que vemos constantemente en los mares flotando como nuevas islas de residuos que se están acumulando en el Atlántico, el Índico y en el Pacífico. Debido a este creciente problema, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) se encargó de analizar 102 alimentos de origen marino, donde incluyeron moluscos o cretáceos, y han descubierto que hasta el 69% de estos alimentos estaban infectados con microplásticos. Inclusive, los investigadores aseguran que en alimentos como mejillones y almejas se encontró hasta el 71% de las muestras analizadas estaban infectadas, a pesar de que estos pasan por un proceso de limpieza. El 66% de la sal estudiada también tenía microplásticos, sin que exista alguna diferencia de la procedencia o el envasado. Además, el 66% de los crustáceos obtuvieron los mismos resultados en el análisis de la Organización. No hubieron mayores diferencias entre las gambas o los langostinos, pero la investigación señala que si se observó una menor cantidad de microplásticos en aquellos alimentos que se comercializan pelados, debido a que se les quitaba el tracto digestivo o la cabeza, ocasionando que gran parte de los microplásticos desaparecen. “La contaminación de los mares amenaza con convertirse en un problema de salud pública, especialmente por la presencia de microplásticos y nanoplásticos en los alimentos”, dicen la OCU en un la investigación. “De hecho, a pesar de no conocer bien los posibles efectos en la salud humana, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), ya lo considera un riesgo emergente”. La contaminación por plástico se está convirtiendo en un problema insostenible que está acabando con los ecosistemas, matando tanto a la flora como a la fauna. Una investigación del Instituto Español de Oceanografía advirtió hace dos años que 1 de cada 6 peces de alto valor comercial en España contienen plástico. Además, Greenpeace aseguró lo siguiente: “Las especies marinas ingieren los microplásticos de distintas formas: los mejillones y las ostras al alimentarse por filtración; los cangrejos los inspiran a través de las branquias e ingieren a través de la boca; al igual que los peces”. La organización de protección ambiental asegura que unas 8 millones de toneladas de basura llegan al año a los mares y océanos. Con el paso de los años y si esto sigue así, será prácticamente imposible salvar a los mares, sin importar cuánto lo limpien ya que el microplástico y los nanoplásticos son muy difíciles de encontrar.

La UE da el primer paso para prohibir los microplásticos en la mayoría de productos en los que se añaden intencionalmente.

La Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA por sus siglas en inglés) ha dado el primer paso para prohibir los microplásticos que se añaden a cosméticos, pinturas, detergentes, productos de ganadería, médicos, y otros con el proyecto de ley que han presentado hoy. ECHA afirma que entre 10.000 y 60.000 toneladas de microplásticos son añadidos intencionalmente a los productos, que posteriormente se filtran al medio ambiente cada año. Una vez en el medio ambiente, estos microplásticos son imposibles de eliminar y duran miles de años. La escala del problema es dramática, ya que esta cantidad de microplásticos tendría seis veces el tamaño de la gran mancha de plásticos del Pacífico, o equivaldría a la contaminación plástica generada por 10 mil millones de botellas de plástico, según la Agencia. Los microplásticos se acumulan y persisten en el medio ambiente, una de las razones principales por las que la agencia ha concluido que es necesario restringir los microplásticos añadidos que se encuentran bajo la REACH, el conjunto de leyes químicas más estricto del mundo. Los microplásticos causan grandes daños en el medio marino debido a que quedan a disposición de todo tipo de fauna. Es un problema en parte invisible que amenaza nuestro entorno y que las empresas siguen alimentando al añadirlo a productos de cuidado personal, limpieza, u otros. Productos naturales como almendra molida, cáscara de coco y diversas semillas se han ido sustituyendo en los últimos años por microesferas de plástico que van directamente al mar tras su uso y es imposible recuperar del medio ambiente.

martes, 12 de marzo de 2019

El plástico ha inundado nuestra vida diaria: podemos encontrarlo en envases de productos, ingredientes de cosméticos, el textil de la ropa, materiales de construcción,...

Los plásticos han tomado la Tierra. Su creciente producción y uso amenazan con contaminar cada rincón del planeta, especialmente los mares, destino final de muchos de ellos, donde perjudican seriamente la salud de los ecosistemas acuáticos y la supervivencia de las especies que los pueblan. Los podemos encontrar en la playa, en las rocas, flotando en el agua e incluso en las zonas más profundas. Desde el Ártico hasta la Antártida, en zonas pobladas y en islas deshabitadas. Cada año, los mares y océanos son receptores de hasta 12 millones de toneladas de basura. La situación mundial es dramática, más aún teniendo en cuenta que la producción de plásticos se acercará en 2020 a los 500 millones de toneladas (un 900% más que en 1980). Estas cantidades, su fácil dispersión y su lento proceso de degradación convierte al plástico en el enemigo número uno de mares y océanos. Su uso es un problema asociado a los modos de consumo, ya que la mayoría se emplean para envases de un solo uso. España es el quinto mayor productor de la UE. Particularmente perjudiciales resultan los microplásticos, fragmentos inferiores a 5 mm que pueden venir de la rotura de trozos grandes o haber sido fabricados directamente así, como es el caso de las microesferas presentes en productos de higiene y limpieza como exfoliantes, pastas de dientes o detergentes. Se calcula que cada bote de 100ml puede contener entre 130.000 y 2,8 millones de estas diminutas bolas de plástico que llegan al mar a través del desagüe, porque su tamaño tan reducido hace que no queden atrapadas por los filtros de las depuradoras. Estudios recientes han observado que los animales marinos están ingiriendo estos microplásticos, lo que está provocando bloqueos gastrointestinales y alteraciones en sus patrones de alimentación y reproducción. Pero no se queda ahí: hay evidencias de que se transfieren a lo largo de la cadena alimentaria y llegan hasta nuestros platos. Y aún hay más, porque tanto los microplásticos como los macroplásticos tienen enormes impactos económicos y sociales. La basura acumulada en las playas afecta directamente a un sector turístico dependiente de la buena salud del litoral y el medio marino, mientras que las necesarias labores de limpieza causan enormes desembolsos de dinero público.

viernes, 14 de diciembre de 2018

El plástico invade el Flysch de Zumaia

Récord de plásticos en el hielo marino del Ártico

Según un estudio reciente, la cantidad de microplásticos que se encuentran en el Ártico es miles de veces mayor de lo que se pensaba. Cada año durante el deshielo se liberan una media de 800 trillones de microplásticos. Pero, ¿cómo llegan hasta allí? Estas diminutas partículas de plástico pueden formarse por la rotura de trozos grandes como bolsas o botellas de plástico, o venir directamente de los exfoliantes, geles, pasta de dientes, cremas limpiadoras o detergentes que usamos todos los días. Las microesferas que estos productos contienen son tan pequeñas que no se pueden eliminar mediante el tratamiento de aguas y acaban escurriéndose desde nuestros lavabos hasta los océanos, donde pueden ser ingeridos por animales marinos y llegar hasta nuestros platos. Siempre decimos que lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico, pero lo mismo pasa al contrario. Las corrientes marinas llevan todos los microplásticos que desechamos en nuestro día a día hasta el Ártico, donde permanecen atrapados cuando se forma el hielo, hasta que se derrite y son liberados de nuevo al medio marino. De esta forma, el hielo Ártico se convierte en un sumidero temporal de microplásticos.

lunes, 14 de mayo de 2018

Rusia envía al Ártico la primera central nuclear flotante del mundo

Chernóbil flotante’ o ‘Titanic nuclear’, así es como muchos han bautizado a la primera central nuclear flotante del mundo, que ya está navegando por el Báltico camino al Ártico. El “Akademik Lomonosov” será el primero de una flota de centrales nucleares flotantes que Rusia planea enviar al Ártico para facilitar la explotación a gran escala los depósitos de petróleo, gas y carbón en su parte de este frágil océano. Este peligroso plan supone una amenaza más que obvia para unas de las regiones más desprotegidas del planeta, ya de por sí amenazada por el cambio climático. Y es que una catástrofe nuclear en aguas árticas podría destruir el medio de vida de miles de personas y tendría efectos devastadores sobre la fauna del Ártico. Los rompehielos y submarinos nucleares construidos en Rusia tienen una historia plagada de accidentes que debería preocuparnos. Hace 32 años fue en Chernóbil, y hace 7 en Fukushima. El riesgo continúa en todas partes mientras exista la energía nuclear, pero no podemos permitirnos un desastre que nos deje un Ártico radiactivo. Si las zonas alrededor de Fukushima y Chernóbil ya fueron difíciles de limpiar, imagínate en la noche polar, con temperaturas bajo cero y tormentas de nieve.

viernes, 4 de mayo de 2018

Aceite de palma: continúa la deforestación en Indonesia

Productores de aceite de palma siguen deforestando la selva tropical de Indonesia. Y, ¿a que no adivinas de qué grandes marcas internacionales son proveedores? Efectivamente, son nuestros viejos ‘amigos’ Nestlé, Unilever, PepsiCo y Mars, a los que llevamos más de una década escuchando decir que quieren limpiar su cadena de suministro de aceite de palma. Se ha descubierto que alrededor de 4.000 hectáreas de selva tropical han sido deforestadas en la provincia de Papúa, Indonesia. Esto significa que, después de destruir gran parte de las selvas tropicales de Sumatra y Kalimantan, la industria del aceite de palma se está expandiendo hacia nuevas fronteras forestales como Papúa. Lo peor de todo es que se trata de un área protegida por el gobierno de Indonesia tras la devastadora ola de incendios forestales de 2015, en la que está prohibida la conversión de bosques en plantaciones. Se lleva años denunciando la destrucción de las selvas de Indonesia, conocidas como ‘Bosques del Paraíso’ por albergar dos de las terceras partes de la biodiversidad de toda la Tierra. Son el hogar de especies tan increíbles como la rana voladora, el rinoceronte de Sumatra y Java o el orangután, cuya población en la isla de Borneo se ha reducido a la mitad en los últimos 16 años y la especie entera se encuentra en peligro crítico.

jueves, 26 de abril de 2018

¡No más plásticos en nuestra comida!

¿Sabías que cada minuto llega a los océanos el equivalente a un camión de basura? Esto supone que cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueran a causa de los plásticos que se encuentran en su hábitat natural. Pero mientras nuestro medio ambiente se ahoga, los supermercados se empeñan en seguir añadiendo capas y capas de plásticos innecesarios a nuestros alimentos. ¿Acaso no tienen ya las frutas y verduras su propia capa? Durante demasiado tiempo nos han obligado a consumir envases de plástico en nuestras compras, contándonos que reciclando podemos solucionar el problema. Pero sabemos que más del 90% del plástico que consumimos no se recicla.

miércoles, 11 de abril de 2018

El cachalote que murió por una indigestión de plásticos

Otro animal más ha muerto por culpa de los plásticos en los océanos. La desaparición de un ejemplar de esta especie tan vulnerable es solo un ejemplo de lo que nuestra basura le está haciendo al planeta. Esta vez ha sido en Cabo de Palos, Murcia, donde a finales de febrero apareció un joven cachalote varado. Tras realizarle la necropsia, se ha confirmado que murió a causa de los plásticos que tenía en el estómago. En total, 29 kilos de plásticos que el animal no pudo digerir, causándole graves impactos en el aparato digestivo y que finalmente acabaron con su vida: bolsas de basura, trozos de redes, cabos y ¡hasta un bidón! La ingesta de plásticos por la fauna marina no es nada nuevo. De hecho, en las últimas décadas se ha informado de multitud de casos en tortugas, cetáceos, tiburones, peces y aves. En 2013 otro cachalote fue encontrado en la costa de Granada con 18 kilos de plásticos en su estómago que le habían causado una ruptura gástrica, provocándole la muerte. La producción y el consumo de plásticos sigue aumentando cada año a un ritmo alarmante. Y como consecuencia, su impacto sobre el medio ambiente. Se estima que hasta 12 millones de toneladas llegan a los océanos cada año o el equivalente a un camión de basura cada minuto. Esta invasión de plásticos ahoga los ecosistemas, provoca daños a la fauna, que los confunde con sus presas naturales, como calamares o medusas, y entra en la cadena alimentaria, afectando al ser humano al consumir pescado y marisco que haya ingerido plásticos.

miércoles, 14 de marzo de 2018

LOS OCÉANOS SE ASFIXIAR

Los océanos se asfixian
Paseo por la playa y me topo con un tapón de plástico. Nado en el mar y veo en el fondo una botella de plástico entre rocas. ¿Te suena? Si tienes la suerte de estar de vacaciones en algún lugar con playa, seguro que has visto esta imagen tan común. Los océanos están invadidos por plástico. En las playas, en las rocas, flotando en el agua, en el fondo marino. Incluso los cuerpos y estómagos de las especies marinas, grandes y pequeñas, se están llenando de bolsas, tapones, pajitas y trocitos varios de plástico de mil colores. La producción de plástico está fuera de control y no para de crecer, y ni el medio ambiente ni los océanos lo pueden digerir. Cada vez somos más conscientes de que tenemos un problema. Y quizás por eso desde algunos lugares ya están empezando a llegar buenas noticias. Reino Unido acaba de prohibir los microplásticos en los cosméticos: esas diminutas bolitas que se encuentran en exfoliantes, geles, pastas de dientes o cremas limpiadoras y que, al ser tan pequeñas, no pasan por el filtro de las depuradoras y van directamente a los cursos de agua y a los océanos, donde pasan a incorporarse a la cadena alimentaria.

viernes, 15 de septiembre de 2017

La peor cara del cambio climático

El devastador huracán Irma ha arrasado esta semana las islas del Caribe y Florida, dejando a su paso fuertes inundaciones, decenas de muertos y millones de hogares sin luz. Se trata del mayor huracán registrado en aguas atlánticas (sin incluir el golfo de México y el Caribe). Irma llega después del huracán Harvey en el sur de Estados Unidos y la devastación del ignorado monzón en el sur de Asia, que ha dejado más de 1.200 muertos. Más cerca, en Italia, fuertes lluvias torrenciales también han dejado varios muertos. Mientras tanto, en nuestro país leemos titulares como “España sufre la peor sequía de los últimos 20 años” o “Los embalses españoles están al 43% de su capacidad”. Pero, ¿está el cambio climático detrás de esto que estamos viendo? La respuesta es sí. Los científicos ya nos lo habían advertido, pero cuando llegaba la hora de actuar para prevenir el problema, entonces y ahora se siguen poniendo por delante los intereses políticos y económicos para no actuar con la contundencia necesaria. El cambio climático no ha provocado directamente el huracán Irma, ni el Harvey, ni cualquier otro huracán, pero sí los ha hecho más fuertes y aumenta las posibilidades de que estos fenómenos sean cada vez más drásticos y peligrosos. Irma no será el último, lamentablemente. Donald Trump, el presidente negacionista que hace meses abandonaba la lucha contra el cambio climático y retiraba a Estados Unidos del Acuerdo de París, ha declarado Florida “zona catastrófica”, mientras que Houston, Texas, sigue drenando el diluvio de Harvey de hace apenas unas semanas. Pero el cambio climático no puede ser un debate político. La realidad que estamos viendo es que el cambio climático cuesta vidas humanas, y el hecho de negarlo o no hacer nada lo pagan con su vida poblaciones enteras, especialmente aquellas en situación de gran vulnerabilidad.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Entiende el Sistema Gasista

El gas natural es la segunda fuente de energía primaria en España y la tercera en consumo de energía final. En la primera categoría sólo es superado por los productos petrolíferos, mientras que en la segunda lo es también, por poco, por la electricidad. Esto se debe a que, si bien es cierto que el petróleo es fundamental en el transporte, y la electricidad lo es en el consumo de energía final en hogares e industria, el gas natural se ha abierto hueco en los últimos años en el mix energético español, tanto a través del acceso a nuevos núcleos de población, donde se utiliza principalmente para calefacción doméstica, como por la masiva instalación de centrales de ciclo combinado en el sector eléctrico. Así, según la patronal del sector, Sedigás, la industria del gas representa el 0,5% del PIB español y emplea a 150.000 personas de forma directa e indirecta. A pesar de ello, el conocimiento del público general sobre el sistema gasista español está muy por debajo del relativo al sistema eléctrico. Esto se debe sin duda a múltiples motivos, uno de los cuales es probablemente que el sector eléctrico es la punta de lanza del cambio de modelo energético: es el primer sector en que el cambio es posible hoy, con las energías renovables jugando un papel fundamental, y sobre los detalles de este papel fundamental está el debate: ¿qué tecnologías contaminantes (ya sean emisiones de gases a la atmósfera o elementos radiactivos) serán desplazadas primero y quién pagará de facto los costes? ¿estarán las centrales productoras en manos de ciudadanos autoconsumidores, de cooperativas o de empresas del oligopolio? Y, más en general, ¿servirán para democratizar el sistema eléctrico o para perpetuar su estructura actual? Sobre la respuesta a esta pregunta, que no es menos política que técnica, está teniendo lugar una batalla encarnizada, cuyo resultado se plasma cada cierto tiempo en el BOE, pero que llega casi a diario a la opinión pública. Esto se debe a que las del sector eléctrico, en su resistencia al cambio, se hacen cada vez más evidentes. Muchas de estas disfunciones pueden observarse también en el sector gasista. Al fin y al cabo, ambos sectores contienen actividades que son monopolios naturales que requieren de grandes inversiones, y ambos se liberalizaron a finales de los años noventa: lo hizo el mismo gobierno, partiendo de los mismos fundamentos ideológicos, siguiendo formalmente los mismos objetivos y llegando a una estructura similar de funcionamiento. En ambos sectores cada una de las actividades necesarias para el suministro (reguladas y no reguladas) está controlada por unas pocas grandes empresas que están verticalmente integradas. E incluso hasta los más pequeños detalles se pueden discutir en paralelo: como en el sector eléctrico, también en el sector gasista se creó una Tarifa de Último Recurso, con su sistema asociado de subastas; los precios del gas natural para los pequeños consumidores, como el de la electricidad, están entre los más caros de Europa; además, en los últimos años, se ha generado un déficit de tarifa, resultado de una recaudación que se ha mostrado insuficiente para cubrir las inversiones (en muchos casos innecesarias) realizadas por las empresas que participan en el sistema. A este respecto, los dos sectores están además conectados por las centrales eléctricas de ciclo combinado: parte importante del crecimiento de infraestructuras gasistas de los últimos años se debió a la necesidad de dar soporte al gas que utilizarían los nuevos ciclos combinados instalados; con estos en desuso, las infraestructuras gasistas se encuentran con problemas financieros: los propietarios de ciclos combinados cobran pagos por capacidad, a cargo del consumidor eléctrico, mientras que los costes imprevistos debidos a plantas de regasificación infrautilizadas los pagan los consumidores de gas. Los ciclos combinados y las infraestructuras gasistas sin apenas uso, propiedad en ocasiones de los mismos grupos empresariales, dan cuenta de un problema global del sector energético.

lunes, 24 de abril de 2017

La industria del aceite de palma, amenaza para los bosques del planeta.

España, quinto país europeo en consumo de aceite de palma. Las empresas que utilizan aceite de palma masivamente tienen la responsabilidad de asegurar que los consumidores no estamos contribuyendo a la deforestación. Hace unas semanas el aceite de palma copaba las portadas de los medios de comunicación por la decisión de varios supermercados de retirarlo de sus productos de marca blanca. Nunca te has preguntando, ¿qué hay detrás del aceite de palma? Para empezar, es un aceite muy rico en grasas saturadas. Los expertos en nutrición advierten que una dieta con exceso de este tipo de grasas tiene riesgos para la salud. En segundo lugar, por los conflictos sociales que van asociados a él, como el empleo de mano de obra infantil en sus plantaciones o el pago de salarios míseros. Y finalmente, porque la expansión del cultivo de palma es la principal causa de deforestación en países como Indonesia. Y no solo desaparecen grandes extensiones de selva, también los hábitats de especies tan singulares como el tigre de Sumatra o el orangután. Detrás de la demanda internacional de aceite de palma está el sector de los mal llamados biocarburantes (el 50% de las importaciones de la Unión Europea) así como grandes y conocidas marcas del mundo de la alimentación (desde sopas a chocolates, pasando por bollería y conservas) y la cosmética (champús, jabones, detergentes). Últimamente se han mantenido campañas de denuncia contra gigantes como Unilever, Nestlé, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, Johnson & Johnson y Pepsico, y se ha logrado que varias marcas importantes asuman políticas de 'deforestación cero' que excluyan de su cadena de suministro a las empresas que destruyen la selva. El caso más reciente es el del banco británico HSBC, que se comprometió a dejar de financiar la destrucción de los bosques de Indonesia. Pero quedan otros, como Deutsche Bank, BNP Paribas o Bank of America que todavía prestan dinero a las compañías de aceite de palma que siguen expandiendo este cultivo a costa de la selva tropical.

jueves, 23 de marzo de 2017

Los derechos que nos roban las eléctricas

Las eléctricas nos ahogan y el Gobierno es cómplice de la injusticia. Iberdrola, Endesa y Gas Natural continúan facturando miles de millones de euros cada año mientras más de 4 millones de personas en España no pueden pagar su factura de la luz. 7 millones de personas en España destinan más del 10% de sus ingresos solamente a pagar las facturas de la luz con las que mes a mes las grandes compañías eléctricas les ahogan. Y más de 4 millones se declaran incapaces de calentar sus hogares durante los meses más fríos. Todo esto mientras quienes nos gobiernan acaban con demasiada frecuencia en los consejos de administración de esas grandes empresas energéticas. Las mismas que lideran el ránking de las más contaminantes, y las mismas que se ven favorecidas por las políticas del Gobierno, que por el camino olvida su gran responsabilidad: proteger a la ciudadanía. La justicia en países como Holanda, Suiza o Noruega ya ha dado la razón y protegido a las personas que han demandado a empresas y Gobiernos por vulnerar sus derechos.

viernes, 3 de marzo de 2017

SIN BOLSA, GRACIAS. !!

Las bolsas de plástico son probablemente, de los enemigos plásticos del medio ambiente, el más conocido y con el que la ciudadanía, poco a poco, ha ido tomando conciencia. Hace tiempo que nos hemos acostumbrado a que se cobren las bolsas de plásticos en las grandes superficies. Pero se siguen dando gratuitamente en todo tipo de comercios. Desde la farmacia pasando por la ferretería, la gasolinera, la librería, la panadería, la tienda de ropa… Son estas bolsas menos gruesas, conocidas como “bolsas ligeras” (de grosor inferior a 50 micras), las que suponen el grueso del consumo tanto en España como en la UE y son además las que menos se reutilizan, por lo que se convierten casi de forma inmediata en un residuo tras unos pocos minutos de uso. De hecho, las usamos una media de 15 minutos y, con suerte, quedarán 50 años en el medio ambiente si las condiciones de luz y temperatura son las adecuadas para ese plazo. Si queda enterrada en el campo, flotando en el agua o atrapada en el lecho marino los tiempos pueden ser mayores. Un precio demasiado alto para un objeto totalmente innecesario. Para agravar aún más la situación, estas bolsas son además las que menos se reciclan, y con una previsión de aumento en su consumo, los océanos, ríos y campos ahogados en plásticos piden a gritos que se tomen medidas ya. La semana pasado el Gobierno presentó un proyecto de Real Decreto para la implementación de la Directiva Europea que nos obliga a tomar medidas para limitar el uso de bolsas de plástico ligeras no biodegradables. El objetivo de esta legislación es que a 31 de diciembre de 2019, el consumo anual de estas bolsas de no supere las 90 unidades por persona y que, a 31 de diciembre de 2025, el consumo anual de estas bolsas no supere las 40 unidades por persona. Para llegar a ese objetivo, a partir de 2018 estas bolsas dejarán de ser gratuitas y se cobrará por ellas un precio que puede variar entre los 5 céntimos y los 30 céntimos dependiendo del grosor de la bolsa y si es o no compostable. ¿Se ajusta esto a la Directiva europea? Sí, está dentro de las opciones que ofrecía dicha directiva. ¿Es suficiente? Creemos que no. Si realmente queremos avanzar hacia una verdadera economía circular, deberíamos tener como objetivo eliminar el uso de las bolsas de plástico. La prohibición, como ya se ha hecho en otros países, es la única herramienta ambiciosa y cuantificable que podría asegurar llegar al 2025 con cero bolsas de un solo uso. Si se establece la opción de cobrar un cantidad por cada bolsa, un precio de 10 no es lo suficientemente disuasorio. Queda fuera de esta batalla las bolsas muy ligeras, las típicas para la fruta y otros alimentos a granel, que queda el Gobierno ha decidido excluir por “medidas de higiene” y que sin duda podrían reducirse con alternativas que son más respetuosas con el medio ambiente o directamente prescindir de ellas. Las frutas ya vienen con su propia barrera higiénica. Se llama cáscara. No necesitamos meter un plátano, una naranja o una patata en una bolsa para que sea más higiénico. Nos cobren o no nos cobren por ellas, el mejor lema es “sin bolsa, gracias”.

jueves, 2 de febrero de 2017

Y EL PREMIO A LA MAS CONTAMINANTE ES PARA.....

El ranking lo encabezan las grandes eléctricas que nos ahogan con sus tarifas y sus emisiones. Sin sorpresas: Endesa, Gas Natural Fenosa, Iberdrola... Las cinco compañías eléctricas que forman el oligopolio eléctrico y que controlan los precios y las políticas energéticas, son las más contaminantes. Les acompañan en el top 10 la petrolera Repsol y empresas de la industria del cemento y el acero. Lo peor de todo: que todas estas empresas son propietarias de térmicas de carbón, gas y energía nuclear, y mientras reciben beneficios millonarios a través de la factura de la luz y de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes, nos contaminan a tod@s con su energía sucia y peligrosa. En España mueren cada año unas 7.000 personas a causa de las enfermedades provocadas por la contaminación del aire. Al otro lado de la balanza tenemos a las energías renovables, listas para competir con las sucias y que entran a precio cero en el mercado eléctrico abaratando nuestra factura de la luz. Si analizamos las emisiones de CO2 por Comunidades Autónomas, vemos que dentro del top 5 están Andalucía, Asturias, Galicia y Castilla y León,es decir, que las comunidades donde se instalan las grandes centrales de carbón son las que más contaminan. En definitiva: el mercado eléctrico lo controlan en oligopolio las grandes compañías que nos ahogan con sus tarifas y sus emisiones.