martes, 12 de marzo de 2019

El plástico ha inundado nuestra vida diaria: podemos encontrarlo en envases de productos, ingredientes de cosméticos, el textil de la ropa, materiales de construcción,...

Los plásticos han tomado la Tierra. Su creciente producción y uso amenazan con contaminar cada rincón del planeta, especialmente los mares, destino final de muchos de ellos, donde perjudican seriamente la salud de los ecosistemas acuáticos y la supervivencia de las especies que los pueblan. Los podemos encontrar en la playa, en las rocas, flotando en el agua e incluso en las zonas más profundas. Desde el Ártico hasta la Antártida, en zonas pobladas y en islas deshabitadas. Cada año, los mares y océanos son receptores de hasta 12 millones de toneladas de basura. La situación mundial es dramática, más aún teniendo en cuenta que la producción de plásticos se acercará en 2020 a los 500 millones de toneladas (un 900% más que en 1980). Estas cantidades, su fácil dispersión y su lento proceso de degradación convierte al plástico en el enemigo número uno de mares y océanos. Su uso es un problema asociado a los modos de consumo, ya que la mayoría se emplean para envases de un solo uso. España es el quinto mayor productor de la UE. Particularmente perjudiciales resultan los microplásticos, fragmentos inferiores a 5 mm que pueden venir de la rotura de trozos grandes o haber sido fabricados directamente así, como es el caso de las microesferas presentes en productos de higiene y limpieza como exfoliantes, pastas de dientes o detergentes. Se calcula que cada bote de 100ml puede contener entre 130.000 y 2,8 millones de estas diminutas bolas de plástico que llegan al mar a través del desagüe, porque su tamaño tan reducido hace que no queden atrapadas por los filtros de las depuradoras. Estudios recientes han observado que los animales marinos están ingiriendo estos microplásticos, lo que está provocando bloqueos gastrointestinales y alteraciones en sus patrones de alimentación y reproducción. Pero no se queda ahí: hay evidencias de que se transfieren a lo largo de la cadena alimentaria y llegan hasta nuestros platos. Y aún hay más, porque tanto los microplásticos como los macroplásticos tienen enormes impactos económicos y sociales. La basura acumulada en las playas afecta directamente a un sector turístico dependiente de la buena salud del litoral y el medio marino, mientras que las necesarias labores de limpieza causan enormes desembolsos de dinero público.

viernes, 14 de diciembre de 2018

El plástico invade el Flysch de Zumaia

Récord de plásticos en el hielo marino del Ártico

Según un estudio reciente, la cantidad de microplásticos que se encuentran en el Ártico es miles de veces mayor de lo que se pensaba. Cada año durante el deshielo se liberan una media de 800 trillones de microplásticos. Pero, ¿cómo llegan hasta allí? Estas diminutas partículas de plástico pueden formarse por la rotura de trozos grandes como bolsas o botellas de plástico, o venir directamente de los exfoliantes, geles, pasta de dientes, cremas limpiadoras o detergentes que usamos todos los días. Las microesferas que estos productos contienen son tan pequeñas que no se pueden eliminar mediante el tratamiento de aguas y acaban escurriéndose desde nuestros lavabos hasta los océanos, donde pueden ser ingeridos por animales marinos y llegar hasta nuestros platos. Siempre decimos que lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico, pero lo mismo pasa al contrario. Las corrientes marinas llevan todos los microplásticos que desechamos en nuestro día a día hasta el Ártico, donde permanecen atrapados cuando se forma el hielo, hasta que se derrite y son liberados de nuevo al medio marino. De esta forma, el hielo Ártico se convierte en un sumidero temporal de microplásticos.

lunes, 14 de mayo de 2018

Rusia envía al Ártico la primera central nuclear flotante del mundo

Chernóbil flotante’ o ‘Titanic nuclear’, así es como muchos han bautizado a la primera central nuclear flotante del mundo, que ya está navegando por el Báltico camino al Ártico. El “Akademik Lomonosov” será el primero de una flota de centrales nucleares flotantes que Rusia planea enviar al Ártico para facilitar la explotación a gran escala los depósitos de petróleo, gas y carbón en su parte de este frágil océano. Este peligroso plan supone una amenaza más que obvia para unas de las regiones más desprotegidas del planeta, ya de por sí amenazada por el cambio climático. Y es que una catástrofe nuclear en aguas árticas podría destruir el medio de vida de miles de personas y tendría efectos devastadores sobre la fauna del Ártico. Los rompehielos y submarinos nucleares construidos en Rusia tienen una historia plagada de accidentes que debería preocuparnos. Hace 32 años fue en Chernóbil, y hace 7 en Fukushima. El riesgo continúa en todas partes mientras exista la energía nuclear, pero no podemos permitirnos un desastre que nos deje un Ártico radiactivo. Si las zonas alrededor de Fukushima y Chernóbil ya fueron difíciles de limpiar, imagínate en la noche polar, con temperaturas bajo cero y tormentas de nieve.

viernes, 4 de mayo de 2018

Aceite de palma: continúa la deforestación en Indonesia

Productores de aceite de palma siguen deforestando la selva tropical de Indonesia. Y, ¿a que no adivinas de qué grandes marcas internacionales son proveedores? Efectivamente, son nuestros viejos ‘amigos’ Nestlé, Unilever, PepsiCo y Mars, a los que llevamos más de una década escuchando decir que quieren limpiar su cadena de suministro de aceite de palma. Se ha descubierto que alrededor de 4.000 hectáreas de selva tropical han sido deforestadas en la provincia de Papúa, Indonesia. Esto significa que, después de destruir gran parte de las selvas tropicales de Sumatra y Kalimantan, la industria del aceite de palma se está expandiendo hacia nuevas fronteras forestales como Papúa. Lo peor de todo es que se trata de un área protegida por el gobierno de Indonesia tras la devastadora ola de incendios forestales de 2015, en la que está prohibida la conversión de bosques en plantaciones. Se lleva años denunciando la destrucción de las selvas de Indonesia, conocidas como ‘Bosques del Paraíso’ por albergar dos de las terceras partes de la biodiversidad de toda la Tierra. Son el hogar de especies tan increíbles como la rana voladora, el rinoceronte de Sumatra y Java o el orangután, cuya población en la isla de Borneo se ha reducido a la mitad en los últimos 16 años y la especie entera se encuentra en peligro crítico.

jueves, 26 de abril de 2018

¡No más plásticos en nuestra comida!

¿Sabías que cada minuto llega a los océanos el equivalente a un camión de basura? Esto supone que cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueran a causa de los plásticos que se encuentran en su hábitat natural. Pero mientras nuestro medio ambiente se ahoga, los supermercados se empeñan en seguir añadiendo capas y capas de plásticos innecesarios a nuestros alimentos. ¿Acaso no tienen ya las frutas y verduras su propia capa? Durante demasiado tiempo nos han obligado a consumir envases de plástico en nuestras compras, contándonos que reciclando podemos solucionar el problema. Pero sabemos que más del 90% del plástico que consumimos no se recicla.

miércoles, 11 de abril de 2018

El cachalote que murió por una indigestión de plásticos

Otro animal más ha muerto por culpa de los plásticos en los océanos. La desaparición de un ejemplar de esta especie tan vulnerable es solo un ejemplo de lo que nuestra basura le está haciendo al planeta. Esta vez ha sido en Cabo de Palos, Murcia, donde a finales de febrero apareció un joven cachalote varado. Tras realizarle la necropsia, se ha confirmado que murió a causa de los plásticos que tenía en el estómago. En total, 29 kilos de plásticos que el animal no pudo digerir, causándole graves impactos en el aparato digestivo y que finalmente acabaron con su vida: bolsas de basura, trozos de redes, cabos y ¡hasta un bidón! La ingesta de plásticos por la fauna marina no es nada nuevo. De hecho, en las últimas décadas se ha informado de multitud de casos en tortugas, cetáceos, tiburones, peces y aves. En 2013 otro cachalote fue encontrado en la costa de Granada con 18 kilos de plásticos en su estómago que le habían causado una ruptura gástrica, provocándole la muerte. La producción y el consumo de plásticos sigue aumentando cada año a un ritmo alarmante. Y como consecuencia, su impacto sobre el medio ambiente. Se estima que hasta 12 millones de toneladas llegan a los océanos cada año o el equivalente a un camión de basura cada minuto. Esta invasión de plásticos ahoga los ecosistemas, provoca daños a la fauna, que los confunde con sus presas naturales, como calamares o medusas, y entra en la cadena alimentaria, afectando al ser humano al consumir pescado y marisco que haya ingerido plásticos.