miércoles, 24 de mayo de 2017

Entiende el Sistema Gasista

El gas natural es la segunda fuente de energía primaria en España y la tercera en consumo de energía final. En la primera categoría sólo es superado por los productos petrolíferos, mientras que en la segunda lo es también, por poco, por la electricidad. Esto se debe a que, si bien es cierto que el petróleo es fundamental en el transporte, y la electricidad lo es en el consumo de energía final en hogares e industria, el gas natural se ha abierto hueco en los últimos años en el mix energético español, tanto a través del acceso a nuevos núcleos de población, donde se utiliza principalmente para calefacción doméstica, como por la masiva instalación de centrales de ciclo combinado en el sector eléctrico. Así, según la patronal del sector, Sedigás, la industria del gas representa el 0,5% del PIB español y emplea a 150.000 personas de forma directa e indirecta. A pesar de ello, el conocimiento del público general sobre el sistema gasista español está muy por debajo del relativo al sistema eléctrico. Esto se debe sin duda a múltiples motivos, uno de los cuales es probablemente que el sector eléctrico es la punta de lanza del cambio de modelo energético: es el primer sector en que el cambio es posible hoy, con las energías renovables jugando un papel fundamental, y sobre los detalles de este papel fundamental está el debate: ¿qué tecnologías contaminantes (ya sean emisiones de gases a la atmósfera o elementos radiactivos) serán desplazadas primero y quién pagará de facto los costes? ¿estarán las centrales productoras en manos de ciudadanos autoconsumidores, de cooperativas o de empresas del oligopolio? Y, más en general, ¿servirán para democratizar el sistema eléctrico o para perpetuar su estructura actual? Sobre la respuesta a esta pregunta, que no es menos política que técnica, está teniendo lugar una batalla encarnizada, cuyo resultado se plasma cada cierto tiempo en el BOE, pero que llega casi a diario a la opinión pública. Esto se debe a que las del sector eléctrico, en su resistencia al cambio, se hacen cada vez más evidentes. Muchas de estas disfunciones pueden observarse también en el sector gasista. Al fin y al cabo, ambos sectores contienen actividades que son monopolios naturales que requieren de grandes inversiones, y ambos se liberalizaron a finales de los años noventa: lo hizo el mismo gobierno, partiendo de los mismos fundamentos ideológicos, siguiendo formalmente los mismos objetivos y llegando a una estructura similar de funcionamiento. En ambos sectores cada una de las actividades necesarias para el suministro (reguladas y no reguladas) está controlada por unas pocas grandes empresas que están verticalmente integradas. E incluso hasta los más pequeños detalles se pueden discutir en paralelo: como en el sector eléctrico, también en el sector gasista se creó una Tarifa de Último Recurso, con su sistema asociado de subastas; los precios del gas natural para los pequeños consumidores, como el de la electricidad, están entre los más caros de Europa; además, en los últimos años, se ha generado un déficit de tarifa, resultado de una recaudación que se ha mostrado insuficiente para cubrir las inversiones (en muchos casos innecesarias) realizadas por las empresas que participan en el sistema. A este respecto, los dos sectores están además conectados por las centrales eléctricas de ciclo combinado: parte importante del crecimiento de infraestructuras gasistas de los últimos años se debió a la necesidad de dar soporte al gas que utilizarían los nuevos ciclos combinados instalados; con estos en desuso, las infraestructuras gasistas se encuentran con problemas financieros: los propietarios de ciclos combinados cobran pagos por capacidad, a cargo del consumidor eléctrico, mientras que los costes imprevistos debidos a plantas de regasificación infrautilizadas los pagan los consumidores de gas. Los ciclos combinados y las infraestructuras gasistas sin apenas uso, propiedad en ocasiones de los mismos grupos empresariales, dan cuenta de un problema global del sector energético.

lunes, 24 de abril de 2017

La industria del aceite de palma, amenaza para los bosques del planeta.

España, quinto país europeo en consumo de aceite de palma. Las empresas que utilizan aceite de palma masivamente tienen la responsabilidad de asegurar que los consumidores no estamos contribuyendo a la deforestación. Hace unas semanas el aceite de palma copaba las portadas de los medios de comunicación por la decisión de varios supermercados de retirarlo de sus productos de marca blanca. Nunca te has preguntando, ¿qué hay detrás del aceite de palma? Para empezar, es un aceite muy rico en grasas saturadas. Los expertos en nutrición advierten que una dieta con exceso de este tipo de grasas tiene riesgos para la salud. En segundo lugar, por los conflictos sociales que van asociados a él, como el empleo de mano de obra infantil en sus plantaciones o el pago de salarios míseros. Y finalmente, porque la expansión del cultivo de palma es la principal causa de deforestación en países como Indonesia. Y no solo desaparecen grandes extensiones de selva, también los hábitats de especies tan singulares como el tigre de Sumatra o el orangután. Detrás de la demanda internacional de aceite de palma está el sector de los mal llamados biocarburantes (el 50% de las importaciones de la Unión Europea) así como grandes y conocidas marcas del mundo de la alimentación (desde sopas a chocolates, pasando por bollería y conservas) y la cosmética (champús, jabones, detergentes). Últimamente se han mantenido campañas de denuncia contra gigantes como Unilever, Nestlé, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, Johnson & Johnson y Pepsico, y se ha logrado que varias marcas importantes asuman políticas de 'deforestación cero' que excluyan de su cadena de suministro a las empresas que destruyen la selva. El caso más reciente es el del banco británico HSBC, que se comprometió a dejar de financiar la destrucción de los bosques de Indonesia. Pero quedan otros, como Deutsche Bank, BNP Paribas o Bank of America que todavía prestan dinero a las compañías de aceite de palma que siguen expandiendo este cultivo a costa de la selva tropical.

jueves, 23 de marzo de 2017

Los derechos que nos roban las eléctricas

Las eléctricas nos ahogan y el Gobierno es cómplice de la injusticia. Iberdrola, Endesa y Gas Natural continúan facturando miles de millones de euros cada año mientras más de 4 millones de personas en España no pueden pagar su factura de la luz. 7 millones de personas en España destinan más del 10% de sus ingresos solamente a pagar las facturas de la luz con las que mes a mes las grandes compañías eléctricas les ahogan. Y más de 4 millones se declaran incapaces de calentar sus hogares durante los meses más fríos. Todo esto mientras quienes nos gobiernan acaban con demasiada frecuencia en los consejos de administración de esas grandes empresas energéticas. Las mismas que lideran el ránking de las más contaminantes, y las mismas que se ven favorecidas por las políticas del Gobierno, que por el camino olvida su gran responsabilidad: proteger a la ciudadanía. La justicia en países como Holanda, Suiza o Noruega ya ha dado la razón y protegido a las personas que han demandado a empresas y Gobiernos por vulnerar sus derechos.

viernes, 3 de marzo de 2017

SIN BOLSA, GRACIAS. !!

Las bolsas de plástico son probablemente, de los enemigos plásticos del medio ambiente, el más conocido y con el que la ciudadanía, poco a poco, ha ido tomando conciencia. Hace tiempo que nos hemos acostumbrado a que se cobren las bolsas de plásticos en las grandes superficies. Pero se siguen dando gratuitamente en todo tipo de comercios. Desde la farmacia pasando por la ferretería, la gasolinera, la librería, la panadería, la tienda de ropa… Son estas bolsas menos gruesas, conocidas como “bolsas ligeras” (de grosor inferior a 50 micras), las que suponen el grueso del consumo tanto en España como en la UE y son además las que menos se reutilizan, por lo que se convierten casi de forma inmediata en un residuo tras unos pocos minutos de uso. De hecho, las usamos una media de 15 minutos y, con suerte, quedarán 50 años en el medio ambiente si las condiciones de luz y temperatura son las adecuadas para ese plazo. Si queda enterrada en el campo, flotando en el agua o atrapada en el lecho marino los tiempos pueden ser mayores. Un precio demasiado alto para un objeto totalmente innecesario. Para agravar aún más la situación, estas bolsas son además las que menos se reciclan, y con una previsión de aumento en su consumo, los océanos, ríos y campos ahogados en plásticos piden a gritos que se tomen medidas ya. La semana pasado el Gobierno presentó un proyecto de Real Decreto para la implementación de la Directiva Europea que nos obliga a tomar medidas para limitar el uso de bolsas de plástico ligeras no biodegradables. El objetivo de esta legislación es que a 31 de diciembre de 2019, el consumo anual de estas bolsas de no supere las 90 unidades por persona y que, a 31 de diciembre de 2025, el consumo anual de estas bolsas no supere las 40 unidades por persona. Para llegar a ese objetivo, a partir de 2018 estas bolsas dejarán de ser gratuitas y se cobrará por ellas un precio que puede variar entre los 5 céntimos y los 30 céntimos dependiendo del grosor de la bolsa y si es o no compostable. ¿Se ajusta esto a la Directiva europea? Sí, está dentro de las opciones que ofrecía dicha directiva. ¿Es suficiente? Creemos que no. Si realmente queremos avanzar hacia una verdadera economía circular, deberíamos tener como objetivo eliminar el uso de las bolsas de plástico. La prohibición, como ya se ha hecho en otros países, es la única herramienta ambiciosa y cuantificable que podría asegurar llegar al 2025 con cero bolsas de un solo uso. Si se establece la opción de cobrar un cantidad por cada bolsa, un precio de 10 no es lo suficientemente disuasorio. Queda fuera de esta batalla las bolsas muy ligeras, las típicas para la fruta y otros alimentos a granel, que queda el Gobierno ha decidido excluir por “medidas de higiene” y que sin duda podrían reducirse con alternativas que son más respetuosas con el medio ambiente o directamente prescindir de ellas. Las frutas ya vienen con su propia barrera higiénica. Se llama cáscara. No necesitamos meter un plátano, una naranja o una patata en una bolsa para que sea más higiénico. Nos cobren o no nos cobren por ellas, el mejor lema es “sin bolsa, gracias”.

jueves, 2 de febrero de 2017

Y EL PREMIO A LA MAS CONTAMINANTE ES PARA.....

El ranking lo encabezan las grandes eléctricas que nos ahogan con sus tarifas y sus emisiones. Sin sorpresas: Endesa, Gas Natural Fenosa, Iberdrola... Las cinco compañías eléctricas que forman el oligopolio eléctrico y que controlan los precios y las políticas energéticas, son las más contaminantes. Les acompañan en el top 10 la petrolera Repsol y empresas de la industria del cemento y el acero. Lo peor de todo: que todas estas empresas son propietarias de térmicas de carbón, gas y energía nuclear, y mientras reciben beneficios millonarios a través de la factura de la luz y de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes, nos contaminan a tod@s con su energía sucia y peligrosa. En España mueren cada año unas 7.000 personas a causa de las enfermedades provocadas por la contaminación del aire. Al otro lado de la balanza tenemos a las energías renovables, listas para competir con las sucias y que entran a precio cero en el mercado eléctrico abaratando nuestra factura de la luz. Si analizamos las emisiones de CO2 por Comunidades Autónomas, vemos que dentro del top 5 están Andalucía, Asturias, Galicia y Castilla y León,es decir, que las comunidades donde se instalan las grandes centrales de carbón son las que más contaminan. En definitiva: el mercado eléctrico lo controlan en oligopolio las grandes compañías que nos ahogan con sus tarifas y sus emisiones.

jueves, 26 de enero de 2017

Sube la factura de la luz… y ya sabes quién se frota las manos.

El precio de la luz bate nuevo récord, y mientras tu bolsillo lo sufre, el de las eléctricas se llena. España entera está sumida en una ola de frío desde hace una semana y el precio de la electricidad no para de subir, pero eso a nuestros políticos parece importarles poco. Siguen obedeciendo a los intereses económicos de las grandes eléctricas, como Iberdrola o Endesa, que son los verdaderos ganadores de la jugada. Y nuestros bolsillos, los de todos los consumidores, son los que una vez más salen perdiendo. Millones de hogares sufren estos días el encarecimiento de la factura eléctrica, y todo apunta a que el Gobierno no piensa tomar ninguna medida para abaratarla. Al contrario, el nuevo ministro de Energía, Álvaro Nadal, nos dice que nos apretemos el cinturón. No solo se lavan las manos con este asunto, ¡sino que hasta tratan de hacernos pensar que el encarecimiento de la luz se debe a las subvenciones a las renovables! Cuando en realidad, las energías renovables son la fórmula para un futuro sostenible, tanto para el medio ambiente como para nuestros bolsillos. Y mucho más en un país con tantas horas de sol como España, donde inexplicablemente solo tenemos instalada, por ejemplo, una cuarta parta de la energía solar que tienen en Italia, o una décima de lo que tienen en Alemania. Un despropósito en materia energética que parece no tener fin.

viernes, 20 de enero de 2017

Las 5 frases de Trump y su equipo que te harán temblar

Las 5 frases de Trump y su equipo que te harán temblar. Hoy Donald Trump será investido presidente de Estados Unidos. En su campaña electoral, Trump cargó contra inmigrantes, mujeres, personas de otras etnias o musulmanes, entre otras muchas cosas. Y con el medio ambiente la cosa no mejora. Os dejamos con las cinco frases de Trump y su equipo que van a hacer difíciles los próximos cuatro años para quienes defendemos el planeta: “El cambio climático es un invento de China para perjudicar a EE.UU.”. Trump es un claro negacionista del cambio climático, y como tal quiere cancelar el Acuerdo de París. Dice que “aún hay que investigar mucho en ese campo”, y que “EEUU no debería malgastar dinero en el cambio climático”. “Haré recortes en la Agencia de Protección Ambiental (EPA) porque es ridícula, cada día sacan nuevas normas. El medio ambiente está bien, lo que no puedes destruir es el negocio”. Dicho y hecho, Trump nombró a Scott Pruitt, negacionista y aliado de la industria de los combustibles fósiles, como máximo responsable de la EPA. “El Plan de Energía Limpia es un intento ilegal de cerrar las centrales de carbón y con el tiempo otras fuentes de electricidad a partir de combustibles fósiles”. Scott Pruitt denunció en 2015 a la EPA, la agencia que él mismo dirigirá a partir de mañana, por un histórico plan federal para potenciar las energías renovables. “Tengo que hacer lo que es mejor para los accionistas”. El nuevo secretario de estado de Trump es Rex Tillerson, ex presidente de la petrolera Exxon. Es un caso gravísimo de puertas giratorias: si antes Exxon estaba muy cerca del Gobierno, ¡ahora es el Gobierno! “Mi filosofía es hacer dinero, y si para ello tengo que perforar, eso es lo que voy a hacer”. Esta frase de Rex Tillerson pone en juego el acuerdo entre Estados Unidos y Canadá que suspende las prospecciones petrolíferas en en el Ártico de estos dos países. Cuando las personas más poderosas del planeta tienen pensamientos como estos, sabemos que es más importante que nunca posicionarse a favor del planeta.